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UNA ANTIGUA PROFECíA RUSA © |
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“Cuando vinculo los dos caminos, el dos se convierte
en tres; y sólo entonces hallo mi Sagrado Lugar” Leonardo Olazabal
Se dice que un fragmento de aerolito, procedente de la constelación de Orión, cayó en la Tierra. Como un correo aéreo, el recién llegado trajo un campo vibratorio que daría lugar a un cambio en la evolución de la humanidad. Se trataba de un salto gigantesco que nos prepararía para la manifestación que ha de dar lugar a una verdadera relación entre los países. Unas correctas relaciones entre los individuos, y sobre todo, una verdadera relación entre la personalidad y el alma. Se trata de una conmoción cósmica que ha de incentivar a que el hombre viva de tal modo, que su vida y sus relaciones sean inofensivas. Una ley del amor, cuyo renacimiento completo no tendrá lugar antes de los próximos doscientos años. Y para que se produzcan los cambios adecuados (todo cambio comienza con un pequeño paso), ya se ha activado el misterioso fuego cósmico en los éteres circundantes a la vida planetaria. La estructura del hombre, así como la de cada país, comprende una definida fuerza a la que se le ha dado el nombre de “Rayo”. No tiene nada que ver con los rayos cósmicos descubiertos por Robert Andrews Millikan. Los rayos a los que nos referimos son de naturaleza más sutil, más intrínseca, y corresponde a las cualidades del Logos manifestado. Aún no ha llegado el momento de comprender la naturaleza de las mismas, de esta Psicología Espiritual que abarca estados de conciencia no habituales para el común de los mortales. Actualmente es muy difícil expresar en forma comprensible lo que luego será una ley natural en las generaciones futuras. Por eso mismo, este conocimiento se dio en los años 20 a la familia Roerich. Para orientar y entrenar a las inteligencias venideras. Una Fuente Superior dictó las premisas necesarias que se fundamentaron en 14 libros editados primero en idioma ruso. Esta Serie, concebida en torno al término de Agni-Yoga, nos da numerosas claves para potenciar la mente y acercarnos a todo lo relacionado con el Espacio Cósmico. Actualmente, en la Academia de Ciencias y Cosmonáutica de Rusia, se hallan muy interesados en las indicaciones dadas por los Roerich. Hoy día cuenta con muchos y notables seguidores que se reúnen en diversas conferencias anuales. Estos encuentros culturales, así como los campos de investigación, economía, educación, comercio y gobernación, dotan a un país de cierta personalidad. No debemos sorprendernos al decir que las naciones también tienen su personalidad. Unas se hallan en su fase de infancia, otras tan sólo en la pubertad, en lo que se refiere a su desarrollo como modelo social representante de un colectivo humano. Su complejidad hace difícil vislumbrar un esquema que permita comprender el papel que desempeña cada una en la historia de las naciones.
El Rayo Violeta
Sabemos desde el punto de vista de la Psicología Esotérica y de las Verdades Espirituales, que una nueva fuerza fluye hacia nosotros, hacia la entera humanidad. Las naciones se van a ver impulsadas a un gran cambio. Olas siderales del poderoso Rayo color Violeta, el Rayo del ritmo, de la intuición y del orden, van a favorecer la más preciosa de las comunicaciones (Internet ha sido el primer paso). ¿Y quién lo dice? “La Fraternidad Transhimaláyica”, compuesta por los llamados Maestros Blancos que operan en forma magnética sobre los grandes colectivos de la raza humana. Ellos nos invitan a que busquemos el sendero de la Luz, el sendero de la libertad, de la alegría, de la fortaleza y de la sabiduría. Son la avanzadilla de la humanidad que viven en una danza permanente de magnificencia y bienaventuranza. Conocedores de los secretos del infinito, Ellos aparecen en cada civilización y embellecen el Sendero con estrellas, para que cada uno tengamos la oportunidad de entrar en la senda. Es el llamado de Oriente para tiempos difíciles, que a modo de Estrella de Belén sirve de guía a la humanidad, a condición de que sepamos mirar con el ojo de la mente. Como escribiera Nicolas Roerich en “Las Hojas del Jardín de Morya”, en el año 1924: Cuando los tiempos sean difíciles, repite: “A pesar de cuanto ocurre, voy hacia un Jardín de Belleza. No temo a los portales predestinados, ¿para qué está el escudo sobre mí, si no es para salvaguardarme? ¡Y, si nuevos pantanos surgen, yo los cruzaré, porque nada temo!” Las Enseñanzas reveladas a los Roerich por esta Fraternidad Blanca Transhimaláyica, escrita en parte en grandes rollos de lienzo, nos insta a pronunciar la Oración de Shámbala:
Tú, Que me llamaste al Sendero de la Labor (del Servicio),
Acepta mi disponibilidad y mi anhelo.
Acepta mi tarea, oh Maestro,
porque de día y de noche yo sé que Tú me observas.
Manifiesta tu mano, oh Señor,
porque grande es la tiniebla, y necesito tu Bendición.
¡Yo te sigo!”
Esta es la actitud que nos enseña el Agni-Yoga, el Yoga del Fuego y de la Síntesis.
Nicolas K. Roerich
El Apóstol de la Paz y de la Belleza
En una época de la historia de la humanidad en el que el hombre es cegado por su ambición, aparece en el horizonte un profeta inspirado, un Apóstol de la Belleza, un hijo de la Luz que va a intentar parar la locura de dos grandes guerras, la I y II Guerra Mundial. Este honor va a recaer en Nicolas Roerich y su familia. Ellos traerán la antorcha de la Bandera de la Paz por un sendero marcado con colores, belleza y cultura. Será el camino de regreso a la cordura y al trabajo bien hecho. Cuando fue propuesto para el Premio Nobel de la Paz, representantes de la cultura India dijeron de él: “Nicolas Roerich es ese supremo Líder de la Cultura que surge de la galaxia gloriosa de los héroes divinos. Un Líder Mundial que ha de traer luz, entendimiento y concordia a las Naciones. Se puede decir sin temor a ruborizarnos que Nicolas Roerich es el primer verdadero Servidor Internacional.”
Nació el 10 de octubre de 1874 en San Petersburgo, en el seno de una familia de juristas, notarios y abogados. Inquieto buscador de la Verdad, primero como arqueólogo con tan sólo diez años, y más tarde como artista pintor y explorador. El Director del colegio percibió en el joven Nicolas, a un futuro Profesor.
Empezó a saborear los laureles del triunfo cuando en el año 1906 fue honrado con el cargo de Director de la Academia de Bellas Artes de Rusia, después de haber recibido numerosos premios en su brillante carrera académica, como pintor y abogado. Enseguida Londres y América –donde hizo varias exposiciones– se rindieron a sus pies. Creó diversas instituciones artísticas como: Corona Mundi, el Instituto de Artes Unidas, el Museo Roerich de Nueva York (1924)… Luego, Nicolas Roerich partiría para su famosa expedición al corazón de Asia (1925-1928), que completó con otras más pequeñas por India, China y Egipto.
Sus discípulos, ya ancianos, de Kullu, Calcuta y Bangalore, dicen de su Profesor: “Este Mahatma venido de fuera del tiempo, es el Profeta de la Belleza Universal. Él fue el Nuevo Educador de la Humanidad que instó a principios del siglo XX y en vísperas de la I Gran Guerra Mundial, a que se protegieran las realizaciones artísticas, científicas y arquitectónicas, creadas por el genio humano; una idea bellísima y altamente saludable nacida del deseo de preservar los tesoros del arte a las futuras generaciones.
De hecho, él decía: “Las puertas de la Fuente Sagrada deben estar abiertas para todos, y la luz del arte influenciará a numerosos corazones con un nuevo amor”.
Chintamani: La Piedra Negra
Pero qué hay de esta piedra caída del cielo, guiada al parecer por seres majestuosos y radiantes del Mundo Sutil, conocidos en la Tierra como los Maestros de las Nieves Perpétuas.
Esta Hermandad Superior eligió a la familia Roerich para custodiar el Gran Magneto: ¡La Piedra Negra! también llamada “La Piedra del Exilio”. Procedente de los éteres de Shámbala, su radiactividad sobrenatural, conserva todos los principios inviolables del Reino de la Luz. Se trata de un fabuloso talismán conocido como “La Chintamani”. La Piedra Preciosa de los Himalayas, que sólo los discípulos más puros pueden custodiar. Esta piedra viajera conoce ya las estepas de Siberia, así como los calores y fríos del Desierto de Gobi, y las nieves del Altai, cuyos picos en torno al Sagrado Belukha, llevan los nombres de cada uno de los miembros de la familia Roerich. Ella ha permanecido mucho tiempo en su correspondiente cofre en India (ver en primicia la foto del meteorito, obtenida con el permiso de la Dirección del Centro Internacional Museo Roerich “ICR”, de Moscú). En tiempos anteriores a los Roerich, esta joya procedente del cosmos, impulsó la belleza de la antigua Arabia, así como de Grecia. Tocó el meridiano rojo (verde) de la ciudad de las luces, París, dejando su misteriosa fragancia allí. Y fue precisamente en esta ciudad que la familia Roerich recibió un paquete sin remite. Paquete que dejó a un lado, pues recibía muchos relacionado con sus investigaciones arqueológicas y botánicas. Al abrirlo, se encontró con un antiguo cofre-joyero alemán del siglo XIII, y en él –envuelto cuidadosamente por una tela finamente bordada–, se hallaba el citado meteorito, del tamaño de la semilla de un melocotón. En la parte central del bordado aparece un círculo proyectando rayos dorados, y en su interior las letras IHS, que representan el símbolo de Jesucristo; en dicho monograma, aparece una cruz sobre la letra H, con tres clavos debajo de la misma, una característica iconográfica correspondiente a la Edad Media. (Esta información la damos en primicia del próximo libro a editarse, la Novela “La Colina de Laurel”). Poco después, fueron informados de que debían de realizar un largo periplo con dicho cofre. El lago de Ginebra (Léman), Suiza, fue uno de los primeros en recibir la información contenida en el aerolito. Aquí tocó las aguas, llenando sus moléculas de vibraciones. El objetivo era conseguir lo que también fue el sueño más profundo de Napoleón: Ver una Europa unida, pero más real a los nuevos tiempos. Un nuevo hogar que represente al humanismo, y que tanto la cultura como el arte y la belleza del espíritu, sean una de sus premisas a proteger, como sólo una Europa unida y respetuosa puede concebir. Esta piedra nos habla de ser valientes, de establecer un ritmo, de producir una armonía con la sinfonía cósmica, haciendo desaparecer todo maya, todo espejismo de las actividades cotidianas, sean las que sean. Exigiéndonos destreza en la acción, y conjurando el hechizo que se proyecta de nuestra sociedad en los medios de comunicación. Medios que deforman la vida, en un deseo de aumentar las audiencias, y que nos llenan de ilusiones vanas, ofreciéndonos por auténtico el culto a la fealdad y a lo material. Los Maestros (que no tienen nada que ver con los llamados actualmente Maestros Ascendidos), esperan que nos deshagamos de estos miasmas venenosos. Tierras movedizas productoras de tinieblas, cuyas alucinaciones impregnan hoy la conciencia de numerosos individuos.
Rusia: La capacidad de vincular dos caminos
Rusia como nación tiene un papel importante en este teatro del mundo. Por ello, no en vano, grandes ocultistas rusos han tenido la misión de mostrar y preparar el camino hacia esa liberación de la luz. Sabemos hoy que Rusia tiene en manifestación el Séptimo Rayo, el Rayo Violeta, que tiene por lema esotérico: La capacidad de vincular dos caminos. ¿Pero es esto posible hoy día, en una nación que busca su centro Hara, su centro de equilibrio? El pueblo ruso aún no ha encontrado su norte, y nunca mejor dicho. Ya que en el norte, se encuentran los Maestros de Sabiduría que han de dirigirlo entre tinieblas, hacia la gran puerta de su expresión total como pueblo iluminado.
La Profecía
La Profecía dice: "Cuando vinculo los dos caminos, el dos se convierte en tres, y sólo entonces hallo mi Sagrado Lugar". Y es este número esotérico, el tres, el que nos da la clave del trabajo que acontece en los niveles espirituales de la Rusia actual. Como se sabe, el Símbolo del Estandarte o Bandera de la Paz, que Nicolas Roerich creara en los años treinta –tras su expedición al Asia Central–, consta de tres esferas dispuestas en forma piramidal envueltas por un círculo en color rojo-magenta sobre un fondo blanco. Aquí tenemos de nuevo el tres. Este símbolo representa las tres fuerzas del Gran Fuego Cósmico. Una esfera se encarga de dinamizar el fuego por fricción, otra el fuego solar, y la última el fuego eléctrico. Simbolizan todas ellas la actividad del cuerpo físico, la actividad del alma, y la actividad del espíritu. En esta Bandera también vemos el pasado, el presente y el futuro de la humanidad, rodeados por el círculo de la Eternidad. Así como lo mejor de la ciencia, de la filosofía y de la religión, envueltos por el círculo de la Cultura.
Al norte de India, en la región de los Himalayas, este símbolo está muy presente en la vida cotidiana. Los Roerich comprendieron enseguida el lema de la India: “Oculto la luz”. También visitaron Shangai (China), cuyo lema es: “Indico el camino”. ¿Por qué? Veamos, él buscaba qué países estaban emparentados con Rusia. De hecho, en la ciudad de Harbing, al nordeste de China, había muchos rusos viviendo en aquella época. Y es ahí donde surgió el noble discípulo –desconocido totalmente en occidente–, que continuó el trabajo de los Roerich, redactando las Enseñanzas del Agni-Yoga (hoy en posesión también del Museo del Sr. Olazabal, autor de este artículo). Se sabe que Rusia está emparentada con España a través del Séptimo Rayo, lo que vincula a ambos países en una misión futura. La gran Profecía dice que Rusia desempeñará el papel de Maestra de la Humanidad. Creará un sistema mundial de Síntesis, que no estará basada en la obediencia como en las religiones de hoy día, sino en las libertades humanas. Crearán un componente ritual y ceremonial que será más científico y holístico de lo que hemos conocido hasta ahora. El comienzo de esta tercera vía por la que se ha de encaminar el pueblo ruso, parece ser que se activó en su primera parte con el Profesor Nicolas Roerich, y su mujer Helena, llamada por su Maestro “La Madre del Agni-Yoga”. No es extraño que en los próximos años, este Símbolo o Bandera de la Paz, que aparece en la pintura de Nicolas rodeado por una llama de fuego, y transportado por un caballo blanco, a lo largo de los difíciles senderos de los Himalayas, (ver foto), se vea también en la luna. De hecho, los astronautas ya han exhibido la Bandera de la Paz en varias ocasiones, en la Estación Espacial Internacional (ver el CD/DVD 70 Aniversario de la Bandera de la Paz, Volumen I, que se puede pedir al Museo Roerich de España). La así llamada Chintamani, como símbolo, ha dado numerosas veces la vuelta a la Tierra, bendiciéndola de algún modo con su presencia. ¿No fue éste acaso el deseo de la familia Roerich? ¿El de devolver el precioso regalo a su hogar en el espacio? ¿O acaso lo que se pretende es dispersar los problemas del mundo?
El Lema de España es: “Disperso las nubes”
Las Comunidades de Agni-Yoga de Rusia, me comunicaron en varios de mis viajes a ese extenso país, que Rusia tiene una afinidad esotérica con España. En mi primera visita, yo mismo les hablé precisamente de esa correspondencia. Ya que fueron muchos los niños acogidos por el anterior gobierno de Moscú, tras la Guerra Civil Española; la mayoría vascos, que tienen hoy día su familia allí. En cada una de las conferencias que di allí en tres años, me mostraron su inquietud y su sorpresa al ver que en España llevábamos tantos años dando a conocer la obra Roerich. ¡Nada menos que 35 años! Y fruto de estos encuentros surgió el Museo Bandera de la Paz de Nicolas Roerich. Una pequeña joya, instalada en las montañas del País Vasco. Un faro de luz que busca extender la inspiración y la belleza de los Roerich entre todos aquellos que se acercan hasta este hermoso lugar. Un resonador magnético que ha establecido el principio de colaboración entre los dos países. Y la expansión de este conocimiento y de esta Ley de Belleza, ha sido propiciado por el fragmento meteorítico custodiado por los Roerich
Hoy día, un meteorito de casi dos kilogramos puede verse en el Museo Bandera de la Paz Nicolas Roerich, de Ereño, Bedia (Bizkaia). Y en el Museo ICR de Moscú se ha expuesto recientemente uno de aproximadamente diez kilogramos (ver ambas fotos). Ellos representan el mensaje venido desde las regiones estelares que un día admiraron no sólo los Roerich, sino también la antigua civilización egipcia. El país de las Pirámides que esta familia también visitó en su día.
La fuerza emergente de algunas naciones
China e India, se despuntan con una formidable energía. En los próximos 25 años se convertirán en segundas o terceras potencias económicas del mundo. Como ya hemos dicho, el lema de India es “Oculto la luz”, y en un futuro próximo traerá armonía en el mundo de la materia. China nos indicará el camino, tal y como lo hemos afirmado más arriba. De hecho, estos dos gigantes asiáticos ya tutean a la élite económica mundial, y aunque China, en su apartado político le queda un gran camino por recorrer hacia la democracia y las libertades humanas, tenemos que decir que en los planos superiores, en los éteres –previos a la materialización– se conoce a este dueto con la forma mental de “Chinindia”. La juventud actual de estos dos gigantes asiáticos, ya están marcando el ritmo de la Nueva Era del Rayo Violeta, tanto en las artes, como en la arquitectura, el diseño, la música y las nuevas tecnologías.
Francia también tiene algo que decir en todo esto. Su lema es: “Libero la luz”, y tiene como símbolo la Flor de Lis, que representa los tres aspectos divinos de la manifestación. ¡Otra vez el tres!, al igual que en el Símbolo de la Bandera de la Paz. Es a este hermoso país al que, según dicen, le va a corresponder mostrar la existencia del alma de un modo científico. Esa será en el futuro su aportación al mundo por su riqueza reveladora, y extraordinaria fecundidad mental.
Para no hacer más extenso este artículo, diremos que esta luz armonizadora cobra una especial importancia o relevancia, cuando leemos las cinco últimas líneas de la Autobiografía Inconclusa de Alice A. Bailey. Éstas están dedicadas a Holanda y a España. Y he aquí que Holanda, representada a través de la Sra. Cora Kok, del Centro de Agni-Yoga “Dayac”, ha sido la única representante de Europa que estuvo presente en la creación de la Asociación ADA Roerich, en un hotel de Bilbao en el año 1997, y asistió a la inauguración del Chorten o Estupa “Urusvati” dedicado a Helena Roerich, el Gran Magneto del norte de España. La Sra. Cora Kok también ha sido protagonista recientemente al hallar en una salita, dedicada al público del Ayuntamiento de Brujas (Bélgica), una inédita pintura del Profesor Nicolas Roerich titulada “Gundla”, Lahul –India– (ver foto del lienzo que presentamos por primera vez).
Actualmente, las Comunidades de Agni-Yoga, también llamadas de Ética Viva, están creciendo por toda Eurasia. De hecho, los años 2007, 2008 y 2009, serán muy significativos. Las mismas han despertado el interés, tanto en el ámbito educativo como social, político y científico. Muchas agrupaciones culturales las toman como un ejemplo a seguir. Estos colectivos de Agni-Yoga siguen todas las directrices que emanan de lo que allí se conoce como la Hermandad de la Luz. Son discretos y no hacen un culto a la devoción, que resulta más propio de la mentalidad latina de Sexto Rayo que del Séptimo. Estas cooperativas trabajan por la paz mundial y viven de acuerdo al lema de “Yo sirvo”, procurando ser útiles, más que a sí mismos, a los demás. Y esto es lo que a mí me demuestran cada día, cada vez que las visito.
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