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Estamos seguros que nuestros amigos que conocen nuestra página web saben ya qué es la Bandera de la Paz de Nicolas Roerich.
No obstante diremos que la misma fue gestada en los años 20 y convertida en un Pacto Oficial el 15 de abril de 1935 en Washington, ante el Presidente F. D. Roosevelt por 21 gobiernos de América. Las Altas Partes Contratantes, animadas por las resoluciones obtenidas en anteriores Conferencias Internacionales en torno a la Bandera de la Paz Roerich, resolvieron crear ocho artículos. En ellos, estos países y todos los que posteriormente se adhirieron al mismo con motivo de la firma de la Convención de La Haya de 1954 –hoy son más de 90 los Estados Partes al Protocolo–, se comprometieron a proteger y respetar los tesoros de la cultura humana, estableciendo que las instituciones educativas, artísticas, científicas, bibliotecas y catedrales, así como todo aquel lugar de relevancia cultural, debían ser declarados inviolables, y respetados por todas las naciones, tanto en la guerra como en tiempos de paz.
Su profundo significado y espíritu de Unidad Universal en la diversidad cultural humana, representó un Tratado excepcional admirado por todos los países del mundo, lo que generó en un movimiento mundial en busca de la Ética en todas las relaciones humanas y en particular, en lo que se conoció como los Protocolos de la Unión de Naciones, hoy Naciones Unidas (1942 y 1945). La Familia Roerich ha venido influyendo en la humanidad como un “faro” de Paz, Unidad y Luz. Y afortunadamente, hoy día lo sigue haciendo con el Conocimiento que procede de las Enseñanzas que ellos nos legaron para comprender mejor el Símbolo de la Paz. Enseñanzas que están relacionadas con el Gran Corazón del Universo. Con el llamado Fohat, el Agni-Yoga de la Ética Viva. Ética que proviene del Mundo Sutil, de los Maestros de Shámbala, y cuyo Fuego elimina todo espejismo actuando como un escudo ante los estados alucinatorios por los que cíclicamente pasa la humanidad; ¡el actual es uno de ellos! Así lo hemos visto en las numerosas Conferencias celebradas en San Petersburgo y Moscú, con motivo del 70 Aniversario de la Bandera de la Paz el pasado mes de octubre. Durante varios días, conferenciantes, directores, presidentes y expertos de diferentes instituciones culturales, artísticas y científicas, tanto de Rusia como de Italia, Alemania, España, India, además de los propios rusos y repúblicas del Báltico, se dieron cita. Cada uno de ellos habló acerca de los logros obtenidos en sus respectivos países y en diferentes ámbitos de investigación y creatividad, siguiendo las pautas de los Roerich dejadas en más de 50 libros y manuscritos, la mayoría en idioma ruso y en un lenguaje altamente esotérico. Tanto los estudiosos del Agni-Yoga como los protectores de la Bandera de la Paz, convinieron que este Símbolo Sagrado debía ser protegido, hoy más que nunca, pues aun siendo para el Bien Común, sólo las instituciones culturales Roerich y los gobiernos del mundo, y no los individuos de a pie, tienen el permiso para utilizarla con la reverencia que merece y en el marco legal y ético que corresponde a cada Estado. La Bandera de la Paz hoy día se halla registrada para evitar su mal uso, invocando para sí misma el derecho de prevenir de tales usos distorsionados.
Desde luego, todo el mundo puede tener este Símbolo en las paredes de su oficina, de su casa o en su vehículo, pues como los rayos del sol, deben de llegar a todos. Pero lógicamente ningún grupo o individuo debe servirse del mismo para presentar su particular filosofía o movimiento cultural en detrimento del que el propio Roerich enseña. Nadie tiene el derecho a utilizarlo como membrete en sus cartas, en sus anuncios, en la placa de su despacho, en sus libros o en recintos feriales y públicos –como acontece con los grupos seguidores de José Argüelles y el Movimiento Mundial por el Cambio al Calendario de Trece Lunas, y su particular Filosofía Maya–, pues esto produce confusión y una manifestación energética negativa que invita a la terrible división, a la calumnia y al ataque mismo. Es lo que ocurre cuando las afinidades culturales y de lengua nos asisten en contra de la dificultad de llegar a ese otro mundo que está tan sólo a ocho horas de vuelo –y por lo tanto más cerca– que es Eurasia. Claro que todo está en escritura cirílica, y su expansión y conocimientos en la materia no llegan al público en general tan fácilmente como lo que nos llega de Hispanoamérica. Se ha dado el caso de estar ellos en recintos feriales con la Bandera de la Paz coincidiendo con un stand Roerich, y ni siquiera se han dignado a retirar las Banderas provocando más desconcierto. ¿Acaso no tienen imaginación para inventar otro símbolo, que montarse al carro del trabajo de los demás? De igual manera, se podría presentar la Filosofía Maya utilizando cualquier otro símbolo, pero ¿qué ocurre? que les resulta más comercial utilizar el Símbolo Roerich ¡por su cualidad positiva proyectada a diario por los distintos grupos Roerich del mundo! Y esto a los rusos no les hace ninguna gracia. Imaginemos por un momento que dicho movimiento, el de las Trece Lunas, se le catalogue de secta por un gobierno; automáticamente la Bandera de la Paz de N. Roerich se vería afectada injustamente.
En los años 90 coincidí en varias ocasiones –especialmente en la televisión ETB– con Fernando Jiménez del Oso, y le comenté que a qué se debía que siempre sacaran artículos relacionados con América Latina, amén de que son la cuna de grandes civilizaciones y misterios muy interesantes, y no lo hiciera con otras culturas, como Asia, especialmente India, Tíbet – China o Tailandia. Me contestó enseguida de que era por el idioma, ya que resultaba más fácil la investigación y era como andar por casa. A lo que añadí un: ¡qué pena!, hay tanto material para sacar a la luz en esos países… Y él añadió unas palabras que no voy a reproducir, pues le guardo gran estima y se podrían malinterpretar.
Somos de la opinión de que nada nos debiera de controlar, salvo la propia conciencia, y desgraciadamente son muchos los que no la tienen, a pesar de estar militando, según dicen, en líneas de pensamiento espiritual. Caminos que enfocan como… una Nueva Sensibilidad Galáctica, un Nuevo Paradigma, Canalizaciones Estelares, y todo un juego de palabras de intelecto oscuro que no hacen más que polucionar el plano mental y emocional, en vez de solucionar el Bienestar de toda la humanidad. Escuchemos al paladín de la verdadera Nueva Conciencia, el Sr. Ken Wilber y estudiemos sus escritos sobre los “valores memes” entre otros. Hay por ahí demasiadas mujeres y hombres “milagro”, de esos que dicen que todo les sale bien y hablan con el Maestro hasta para ir a la toilette… Sobran los comentarios.
Se ha dicho: ¡cuidado con los espejismos mundiales! y ¡con los subterfugios pícaros que se hallan en todos los órdenes sociales!, pero la gente consumidora New Age no parece enterarse. Evidentemente, como se ha repetido hasta la saciedad desde que este Símbolo se creara: “Siempre habrá diversidad de pensamiento sobre cómo conseguir de la mejor manera los objetivos que todos compartimos”, como dice Daniel Entin, Director del Museo Roerich de Nueva York. Para luego añadir: “Y siempre deberá haber un lugar para la diversidad, en una atmósfera de total respeto más que de crítica y condena, pero aún así en Norteamérica el Símbolo está registrado, tal es la experiencia”.
Quizás haya que preguntarse: ¿Cómo sabemos si nos estamos engañando a nosotros mismos, y con ello a los demás? Lo sabríamos si aplicáramos un constante discernimiento (Viveka), esforzado y honesto con uno mismo, y sobre todo un amor consciente a la hora de trabajar.
En el libro Jerarquía de la Serie Agni-Yoga (14 libros), se dice que B.P. es la Bandera de los Señores, y se nos pide abrazarnos a la misma, pues en ella se hallan las claves de la Enseñanza impartida por los Roerich para las futuras generaciones y para la Nueva Civilización. Este abrazo debe realizarse con la fuerza del propio espíritu, y este abrazo es el que hemos intercambiado con ellos en las recientes Conferencias celebradas en el país de la cultura y del entusiasmo por conocer y aprender: Rusia.
El mensaje de Svetoslav Roerich, hijo, artista pintor como su padre, conocido como el Maha Guru de Bangalore, India, dijo: “Aspiremos a lo Bello siempre”. Y Yuri Roerich, también hijo, Director del Instituto Urusvati de Investigaciones Científicas del Himalaya, célebre orientalista, lingüista, filólogo, etnógrafo y viajero, que hizo una aportación extraordinaria en el estudio de los textos antiguos tibetanos, hindúes y mongoles, consideró que “no puede haber una paz externa en el mundo, si uno no está en paz consigo mismo”.
Para finalizar diremos que el Tratado sobre la Protección de Instituciones Artísticas y Científicas y Monumentos Históricos, conocido como Pacto Roerich, además de promover, concienciar, investigar y educar para la Paz, es una enseñanza de equilibrio interior y de ecología espiritual que se puede aplicar en todos los niveles educativos –niños, jóvenes y adultos– bajo el axioma que promulgaba Nicolas Roerich:
“Donde hay Paz, hay Cultura. Donde hay Cultura, hay Paz”
Si queremos soñar, hagámoslo bien. Presentemos los ideales adecuados sin robarlos de sus protagonistas, y con ello crearemos un mundo espiritual más genuino; esto también es válido para el mundo caótico de las terapias complementarias, donde todo el mundo dice curar con la teoría más disparatada. O la ignorancia es supina o la capacidad de raciocinio cada vez es más escasa, como lo es el oxígeno en las megaciudades.
ADA Roerich.
| UNESCO |
La UNESCO (1945), que acaba de cumplir ahora 60 años, fue creada una década después del Pacto Roerich, y fue inspirada una gran parte por la filosofía del gran Maestro Nicolas, el Primer Servidor Mundial propuesto para el Premio Nobel de la Paz.
La Convención de La Haya de 1954 decretó instaurar el llamado Emblema o Escudo Azul en sustitución del de la Bandera de la Paz, como símbolo que protege los Bienes Culturales en caso de conflicto armado, sin alterar con ello el llamado Pacto Roerich.
En el nuevo Protocolo se indica que el llamado Emblema o Rombo Azul será restringido al uso militar. Para ello, cada país o Estado Parte involucrado en un conflicto armado, deberá presentar un listado de los bienes culturales a proteger. Mientras que la Bandera de la Paz propiamente dicha, queda relegada a eventos culturales en tiempos de paz. |
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