| |
| |
NUEVA EXPERIENCIA
CON EL PENDULO EGIPCIO DE BELIZAL |
|
| |
Nada doy
por bueno, pero tampoco rechazo nada que me impacte en un momento
dado. Leonardo Olazabal A |
|
| |
|
|
| |
 |
| Templo del
Péndulo Egipcio (recreación) |
En esta ocasión y dentro del trabajo habitual de investigación,
decidí pedirle a la Forma de Energía
que anima al Péndulo Egipcio modelo Belizal, y a su creador
original, que me mostrara algo de la belleza y esplendor
del Antiguo Egipto o de la época en la que se trabajaba
con los péndulos... Y a ser posible que se me instruyera
mientras dormía, es decir, por la noche.
Le pregunté si esto era factible. El Péndulo Egipcio
con la rapidez habitual y tras un pequeño pero firme
balanceo, hizo un giro positivo.
Le pregunté si yo estaba preparado para recibir dicha
información... Contestó afirmativamente
Seguidamente pregunté si Ellos me ayudarían...
La contestación fue positiva.
Entonces me dispuse a programar mis cuerpos sutiles y mi conciencia,
por decirlo de algún modo. Creé en mi mente un
volumen informativo bien preciso de lo que quería
conseguir tras pedir permiso al llamémosle Mentor del
Péndulo Egipcio. Acto seguido, tras cogerlo con la mano
derecha, dejé trabajar al péndulo sobre mi mano
izquierda con la palma extendida hacia arriba. Cuando el péndulo
cesó su particular operación de impregnación
activa, lo recogí de acuerdo al ritual de cuidados
y protecciones y seguidamente me retiré a dormir
sin esperar nada, desapasionado de la acción, como lo
haría un científico.
No sé en qué momento de la noche tomé conciencia
claramente y en color de que yo me hallaba desde hacía
rato andando por unos corredores junto a otras dos o tres personas
más... Yo estaba siempre delante de ellos. Éstos
me franqueaban a un lado. Me hallaba ya en una habitación
no muy grande pero daba la sensación de que sí
lo era porque presentaba la particularidad de que era esférica
como horadada en la piedra y con grandes cavidades redondas
a modo de ventanas que mostraban otras habitaciones de piedra
o salones decorados con estatuas y objetos todos de oro. La
habitación en la que me encontraba parecía flotar
en el centro de una gran bóveda subterránea ¿tal
vez debajo de la esfinge o de una pirámide? Frente a
mí se hallaba una estatua egipcia masculina toda de oro.
Estaba sentada y para verla tenía que alzar la cabeza,
pues era unas tres veces más alta que yo. A la izquierda
de la estatua había una gran hoquedad que daba a otra
habitación sólo que situada más abajo como
en un piso inferior. Todo tenía una perfecta iluminación
dorada y sin sombras. Sentí que debía de dirigirme
a la derecha de la estatua donde había otra ventana redonda
o vacío en la piedra por la que se podía ver otra
sala llena de objetos que no me dejaron más tarde recordar
estando igualmente como en un piso inferior. (Es curioso, pero
lo que no quieren que recuerdes, incluso lo que recuerdas en
las primeras horas del despertar y en los días siguientes,
termina por borrarse de tu mente, desapareciendo los detalles
pero permaneciendo las sensaciones; mientras que todo lo demás
se mantiene vivo. En cambio, otras cosas van aflorando en tu
mente con precisión matemática y en forma sincronizada
con el pasar de los años). Luego en la habitación
esférica -en la que me encontraba- tenía un sentido
de superioridad que lo percibía como
solemnidad.
Parecía ser el habitáculo Principal que comunicaba
con los demás. En cierto modo era el Sanctasanctórum
del lugar dispuesto más en forma científica que
mística, ya que el lugar estaba activo, trabajando vibracionalmente...
Custodiado por estos guías no podía verlos
pero percibía que estaban ahí o no me permitieron
recordar sus rostros-, supe que Egipto guarda tesoros maravillosos
para una humanidad futura. No me refiero al oro en sí
sino a lo que podría denominar como Alta Tecnología
Espiritual (Parezco, sin pretenderlo, un visionario más
de esos de la new age y no hay nada que más
deteste que esto mismo). Pasado el tiempo no he podido olvidar
esta habitación principal en lo que parecía un
grupo de átomos conectados entre sí y a su vez
bajo la tierra del desierto egipcio. Esto me recuerda el famoso
monumento de Bruselas, el Atomium. Es decir, un grupo de toperas
con sendas habitaciones interconexionadas unas con otras. Es
difícil explicar estas cosas... pero lo que percibí
es muy claro y vivencial. Más tarde, al día siguiente,
pregunté al péndulo si lo que vi tenía
que ver con la experiencia y me contestó afirmativamente.
Les pregunté si lo recordaba todo y me dijo que no.
Pregunté qué tanto por ciento me dejaron que recordara
y el péndulo contestó que un 30% tan sólo.
El resto es sólo para mi alma, mi Conciencia Superior
y no sería de ninguna utilidad que mi personalidad consciente
la de cada día lo recordara todo <<al
menos por ahora>>. Me di cuenta, en días sucesivos,
que Ellos no diferencian entre espiritualidad y no-espiritualidad.
Ellos no pueden entender que se hagan estas clasificaciones.
La vida toda ella es importante. Es sagrada. Es un viaje cósmico
en constante perfección... eso me dieron a entender,
y puedo comprenderlo. Los pensamientos que acudieron a mi mente
poco a poco fueron tomando forma coincidiendo curiosamente con
las palabras y conclusiones de mi amigo Jose Mari, un investigador
nato del Péndulo Egipcio... ¡Cuidadito con
estos amigos que saben mucho y te la pueden jugar!!!
|
|
| |
|
|
| |
Subir  |
|
| |
|
|
| |
 |
|
| |
|
|
|